lunes, 30 de junio de 2008

Volante que repartimos en la Marcha del Orgullo 2008

Publico a continuación el volante que elaboré para repartir durante la Marcha del Orgullo del sábado pasado, 28 de junio. Distribuimos alrededor de un millar de ellos. Aclaro que la información iba en recuadros separados, por lo cual ya puesta así en párrafos se lee inconexa. Aclaro también que el volante está dirigido a la "población en general" que normalmente no tiene mucho conocimiento sobre la homoparentalidad (ni siquiera sobre la homosexualidad y el lesbianismo), y traté sobre todo de incluir información que "contestara" las preguntas más comunes que nos han hecho amigxs, familiares y conocidxs, y que desmitificara algunos de los prejuicios que hemos detectado cuando hemos ido a programas de radio o mesas redondas.
Aquí va, pues:

CÍRCULO DE FAMILIAS DIVERSAS: Porque la discriminación, la injusticia y el odio no son valores familiares

  • Más de 30 estudios comparativos realizados en todo el mundo demuestran que lxs niñxs criados en familias homoparentales (con mamás lesbianas o papás gays) no presentan ninguna diferencia importante con respecto a lxs niñxs criados en familias tradicionales, en cuanto a desarrollo emocional, social e intelectual, desarrollo de su autoestima, desarrollo de su identidad de género y orientación sexual, adaptación psicológica, aprovechamiento académico, popularidad con otros niños, etc. Ningún estudio científico serio advierte alguna desventaja en el desarrollo de lxs hijxs de parejas del mismo sexo. Numerosas asociaciones profesionales -entre ellas, la Asociación Psiquiátrica Norteamericana y la Academia Nacional de Pediatría- se han declarado a favor de las uniones entre personas del mismo sexo y la adopción y crianza homoparentales, ya que está demostrado que las personas gays y lesbianas son perfectamente sanas y las parejas del mismo sexo pueden tener la suficiente madurez psicológica y emocional para criar hijxs y para proporcionarles el entorno “adecuado” para su correcto desarrollo, así como amor, respeto, protección y los cuidados necesarios.

  • Las únicas diferencias apreciables en los estudios han sido que lxs niñxs criadxs en familias homoparentales suelen ser más abiertxs, tolerantes y respetuosxs de las diferencias; aprenden roles de género más igualitarios, y reciben una mejor educación sexual, por lo que sus decisiones con respecto a su sexualidad son más responsables, libres y razonadas. Se ha visto que las hijas de madres lesbianas tienen una mayor autoestima y que los hijos de padres gay tienden a ser más serviciales y menos agresivos. Además, tanto madres lesbianas como padres gay pasan más tiempo con sus hijxs que padres y madres heterosexuales.

  • Debido a la falta de un marco jurídico que reconozca a nuestras familias, nuestrxs hijxs sólo llevan los apellidos de una de sus mamás (como si fuera madre soltera) y sólo la madre “legal” (biológica o adoptiva) puede otorgar beneficios y exigir derechos con respecto al niñx. Es decir, nuestrxs hijxs tienen dos mamás, pero solamente una goza de reconocimiento legal, ya que no existe un mecanismo jurídico que confiera a la madre “por opción” o “de facto” un estatus parental equitativo al de la progenitora biológica. Ante la ley, el/la niñx y su madre de facto son extrañxs, aunque ella lx críe, eduque y mantenga a la par que la otra mamá. La madre de facto no cuenta con ninguno de los derechos y protecciones que la ley otorga a lxs progenitorxs, y el/la niñx tiene menos protección jurídica que lxs hijxs de familias tradicionales. Esto nos perjudica de muchas maneras y nos obliga a recurrir a estrategias legales para proteger a nuestras familias y darle a nuestrxs hijxs sucedáneos de los derechos que lxs hijxs de familias tradicionales tienen por default. Necesitamos que se cree la figura de la “parentalidad compartida” para dar a la madre de facto derechos y responsabilida-des sobre sus hijxs y a éstxs, la protección de dos madres legalmente reconocidas. Es urgente que se legisle para terminar con la discriminación y exclusión institucionales de que somos objeto y para dar a nuestras familias el reconocimiento y la protección jurídica que, como familias, merecen. No queremos privilegios ni derechos especiales, únicamente exigimos los mismos derechos, libertades y responsabilidades de que gozan lxs heterosexuales. Es injusto negar a unas familias los derechos que otras disfrutan.

  • Las nociones de familia y matrimonio no son universales, estáticas ni naturales, sino culturales: varían de un lugar a otro y a través del tiempo. Defender un concepto de familia rígido y anacrónico está dejando sin “familia” a muchxs niñxs. La norma jurídica debe adecuarse a la nueva realidad social y la Constitución debe actualizarse para terminar con la discriminación hacia nosotrxs y nuestras familias.

  • Las personas LGBT y nuestras familias necesitamos y deseamos básicamente lo mismo que todas las demás personas: comida, aire, agua limpia, libertad, seguridad, posibilidad de ganarnos la vida de manera honesta, y no tener miedo a ser perseguidos, humillados, ni a ser víctimas de la violencia ni la discriminación. Como madres lesbianas y padres gays, deseamos el bienestar y la felicidad de nuestrxs hijxs. La lucha por la igualdad y los derechos de las personas LGBT y sus familias debe ser peleada no sólo por lxs miembrxs de la comunidad LGBT, sino por todxs aquellxs que busquen vivir en una sociedad verdaderamente justa, libre, equitativa y solidaria. A nadie se le debe negar el derecho de vivir con plenitud como ser humano por su identidad y expresión de género u orientación sexual.

  • ¿Cierto o falso?
No hay familias homoparentales. FALSO. Existen por lo menos un millón de estas familias en México.
Lxs hijxs de parejas gays o lesbianas se “convertirán” en homosexuales. FALSO. Esta afirmación, además de que no tiene lógica (ya que la mayoría de gays y lesbianas crecimos en hogares heterosexuales), refleja el prejuicio ideológico de que ser heterosexual es preferible a ser gay o lesbiana. Ningún estudio ha mostrado mayor proporción de homosexualidad entre los niños criados en familias homoparentales que entre los niños criados en familias “convencionales”.
Las personas homosexuales abusan de los niños. FALSO. El 90% de los abusos sexuales de menores lo cometen varones heterosexuales. En tres de cada cuatro casos de abuso a niños varones, el abusador tenía una relación heterosexual con la madre u otra pariente del sexo femenino.
La homoparentalidad acabará con los “valores” de la familia. FALSO. Las familias homoparentales no vivimos en un ambiente de inmoralidad ni de falta de valores; por el contrario, enseñamos a nuestrxs hijxs el respeto a la diversidad, el amor, la justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad. Quienes están en contra de nuestras familias no aclaran cuáles son sus valores, y lo que promueven con su actitud es odio, intolerancia, discriminación e inequidad y desigualdad social y jurídica.

  • “Es el momento de seguir defendiendo la Sociedad del Arco Iris: una sociedad abierta, plural, mestiza, donde quepamos todos y todas sin excepción.” - Pedro Zerolo

1 comentario:

peterjimenez dijo...

muy buena su pagina web espero que no les moleste que ponga un enlace en mi pequeño espacio